AWAX Journal · Cuaderno de Bitácora
Odisea Sahara Atlantic 2026
Diez días de carretera, pistas, montaña y desierto. Una expedición marcada por la mecánica, los cambios de planes y las personas con las que compartimos cada kilómetro.
Relato de Paco Mariskal Marruecos 20–29 de junio de 2026
La expedición
El viaje empieza cuando el plan deja de ser perfecto
Salimos de Valencia con una ruta trazada y diez días por delante. Marruecos se encargó muy pronto de recordarnos que una expedición no consiste en cumplir un itinerario como si fuera una lista cerrada.
Hubo averías, reparaciones improvisadas, cambios de recorrido, calor extremo y pasos en los que fue necesario trabajar en equipo. También hubo medinas, encuentros, paisajes imposibles y esa convivencia que solo aparece cuando varias personas comparten kilómetros, decisiones y dificultades.
El viaje no lo marcaron solamente los kilómetros, sino la forma en la que fuimos resolviendo juntos todo lo que apareció por el camino.
Diario de ruta
Diez jornadas sobre el territorio
Valencia · Algeciras · Tánger
El Estrecho, primera frontera
Arrancamos desde Valencia con una larga jornada por delante: unos 850 kilómetros hasta Algeciras. Allí nos reunimos con Nata y Andrés antes de embarcar rumbo a Tánger. El ferry transcurrió sin incidentes y, una vez en Tánger-Med, completamos los trámites fronterizos en aproximadamente una hora y media.
Ya en Marruecos, la primera noche nos llevó a cenar a la medina y a descansar en el camping. Habíamos superado la etapa de enlace. La expedición, en realidad, acababa de empezar.
Tánger · Azrou
El viaje empieza a exigirnos
En el camino hacia Azrou hicimos una parada para comer tajines, hamburguesas bereberes y sopa. También hubo tiempo para seguir un partido de España que terminó 4–0. Son esos momentos cotidianos los que, entre etapa y etapa, terminan formando parte de la memoria del viaje.
Pero el Toyota KDJ95 de Andrés empezó a dar problemas en la dirección. Hubo que buscar ayuda mecánica local. Terminamos la jornada en Eurocamping Azrou sabiendo que al día siguiente tendríamos que dedicar tiempo al vehículo.
Azrou · Midelt
Improvisar también es viajar
La jornada comenzó en el taller de Azid. La cremallera de dirección del Toyota de Andrés necesitaba atención, pero no había repuesto disponible. La solución provisional fue vigilar y reponer el líquido hasta poder llegar a Zagora. También se hizo una intervención provisional sobre el árbol de transmisión.
Las reparaciones nos obligaron a renunciar a la ruta prevista por el bosque de cedros. Durante el recorrido, otro Toyota presentó problemas de temperatura y hubo que añadir refrigerante. Llegamos a Midelt con menos pistas de las previstas, pero con una lección muy propia del 4x4: los planes deben adaptarse a la mecánica y a la seguridad.
Midelt · Circo de Jaffar · Imilchil
El Estrecho del Infierno
Esta fue una de las jornadas de mayor exigencia. Desde Midelt afrontamos el Circo de Jaffar y sus estrechos, en un recorrido de dificultad AWAX 4. El terreno nos obligó a trabajar con paciencia y a utilizar el cabrestante. Durante un paso de rocas se destrozó el bloqueo del diferencial trasero de AKILA. Lo desmontamos con la idea de sustituirlo más adelante en Zagora.
Recorrimos aproximadamente 60 kilómetros por un cauce fluvial. En uno de los pasos, el Toyota 95 de Nata no pudo superar el obstáculo y tuvimos que buscar una alternativa. Andrés y Nata disfrutaron especialmente de la experiencia, aunque la jornada nos puso a prueba.
Como si los desafíos del terreno no fueran suficientes, Carlos y yo arrastrábamos un episodio gastrointestinal que asociamos a unas cerezas compradas en Azrou. Después de unos 150 kilómetros llegamos a Imilchil alrededor de las siete de la tarde.
Había sido una de esas etapas que se recuerdan mucho después de haber apagado el motor.
Imilchil · Aoujgal · Beni Mellal · Marrakech
De los graneros de montaña a la ciudad imperial
Salimos de Imilchil y pusimos rumbo a los graneros de Aoujgal. Desde allí continuamos por pistas de montaña hasta Beni Mellal, atravesando un paisaje que obligaba a conducir con atención sin dejar de mirar alrededor.
Terminamos la jornada en Marrakech. Llegamos al camping a media tarde, montamos el campamento y nos fuimos a la medina para que Nata y Andrés pudieran disfrutar de una noche de turismo por una de las grandes ciudades imperiales de Marruecos.
Marrakech · Toufliht · Siroua · Zagora
La herida de AKILA
Salimos de Marrakech por asfalto, rumbo sur, hasta llegar a Toufliht. Allí entramos de nuevo en pistas de montaña y atravesamos unos parajes extraordinarios hasta alcanzar la zona volcánica de las montañas de Siroua.
Al mediodía hicimos una parada para reponer fuerzas en un escenario digno de una película. Después de comer afrontamos de una sola tirada el tramo restante hasta Zagora.
Desde Ouarzazate ya habíamos llamado a Abdul. AKILA venía herida desde el Circo de Jaffar: el bloqueo del diferencial trasero se había destrozado en un paso de rocas. Abdul consiguió localizar la pieza y, cuando llegamos al Garage Sahara Zagora, la solución nos estaba esperando.
Dejamos nuestro Toyota Serie 100 en manos de Mohamed y Abdul. También trabajaron en el Toyota de Andrés, sustituyendo el árbol de transmisión trasero que llevaba dando guerra desde Tánger. Nos prestaron uno de sus vehículos para desplazarnos al hotel y cenar mientras ellos trabajaban en los dos coches.
En una expedición, contar con personas de confianza sobre el terreno puede marcar la diferencia entre continuar la ruta o tener que abandonarla.
Zagora · Ouzina · Merzouga · Erfoud
El desierto no concede treguas
No pudimos salir hasta aproximadamente las once de la mañana. Los intentos de corregir la alineación y el equilibrado del coche de Andrés no habían dado el resultado esperado.
El calor rondó los 50 grados. Nos alcanzó una tormenta de arena y falló el aire acondicionado de uno de los Toyota. En las zonas de arena, ambos vehículos llegaron a quedarse atascados. Tocó trabajar con palas, bajar presiones y emplear las planchas de rescate hasta recuperarlos.
En Erfoud nos esperaba Zacarías. Incluso el enlace final tuvo su anécdota: la policía nos detuvo por circular a 97 km/h en un tramo limitado a 80. Terminamos el día con la sensación de haber atravesado una etapa que exigió tanto a los vehículos como a quienes íbamos dentro.
Erfoud · Paisajes del desierto
Más allá de la conducción
Con Hassan como acompañante, visitamos algunos de los lugares más singulares del entorno: un géiser inactivo, la Escalera Celestial, Ciudad Orión, la Espiral y la llamada Cárcel Portuguesa.
Fue una jornada distinta de las grandes travesías por pistas. Nos permitió detenernos, observar y conocer rincones que dan al desierto una dimensión que va mucho más allá de la conducción.
Erfoud · Fez
El regreso empieza a sentirse
Salimos temprano desde Erfoud para afrontar unos 375 kilómetros por asfalto rumbo a Fez, después de haber descansado en el Hotel Belere. Hicimos una parada intermedia y llegamos aproximadamente a las seis de la tarde.
Instalados en el camping, aún encontramos tiempo para visitar la medina. Después de tantos días entre pistas y mecánica, caminar por sus calles fue otra forma de despedirnos de Marruecos.
Fez · Tánger · Algeciras
Últimos kilómetros
La última etapa nos llevó desde Fez hasta Tánger, completamente por carretera. Necesitábamos llegar con tiempo suficiente para embarcar a primera hora de la tarde rumbo a Algeciras.
El desembarco puso el punto final a Odisea Sahara Atlantic 2026. Diez días después de salir de Valencia regresábamos con averías resueltas, planes cambiados y una colección de recuerdos que no cabía en ningún rutómetro.